
La huella de una vida que sigue creciendo
Jorge tenía quince años cuando comenzó una larga batalla contra el cáncer que se prolongó durante diez años. La serenidad, la fe y, especialmente, la alegría con las que afrontó la enfermedad sorprendieron a todos los que lo rodeaban. Con su manera de vivir enseñó a tener esperanza, a agradecer cada día y a pensar siempre en los demás, apoyado en una profunda confianza en Dios.
A lo largo del proceso atravesó siete leucemias, dos trasplantes y numerosos tratamientos experimentales que también sorprendieron a los médicos. Durante los aislamientos tras los trasplantes y sus largas estancias en el hospital, desde su cuenta de Twitter “Aislado en mi Suite”, nació un pequeño ejército de apoyo: los Smile Soldiers, personas que decidieron acompañarle y plantar cara al sufrimiento con una sonrisa, encontrando también en la fe y en Dios un motivo para seguir adelante.
Médicos, compañeros, familiares y amigos fueron testigos de cómo un chico tan joven podía enseñar tanto con su vida y con su ejemplo.
Este espacio quiere conservar su memoria, compartir su testimonio y ayudar a que su manera de vivir siga inspirando a muchas personas.
Su testamento


¡Estad siempre alegres!
Nunca dejéis de tratar al Señor
¡Nos vemos en el cielo!
